Saturday, July 29, 2017

Hacia una teocracia pitufa
Critica.
-Jonathan Meléndez.

             Conocemos de antemano que el trasfondo político de Puerto Rico ha estado estrechamente vinculado con la participación de la Iglesia. En especial la Iglesia Romana Ortodoxa desde inicios de la conquista española. En cierta manera la influencia eclesiástica en la isla marco gran parte de la vida cotidiana y política de la época hasta la entrada del siglo XIX.  En dónde comienzan los cambios significativos separación de ambas instituciones. Ya a la entrada del siglo XX, y con la invasión estadounidense, se demarco la posición de la Iglesia Católica. Viéndose está cohibida del patrocinio económico por parte del gobierno militar asentado en la isla. 

          Esta dinámica de separación de Iglesia y Estado suele verse como algo reciente dentro de ciertas esferas de discusión.  Aunque ya había sido propuesta por algunos sectores con intereses políticos durante mediados del siglo XIX. En la actualidad, la dinámica Religión y Estado que se desarrolla en Puerto Rico ha sido una cuyos cambios se puede atestiguar en la historia. Con el nacimiento de partidos religiosos hasta la implantación de agendas teocráticas para beneficiar ciertos sectores y sus intereses particulares.

      Hace unos meses la discusión de un Estado Teocrático ha vuelto ser tema de debate entre diversos sectores del país. En donde las agendas partidarias de los representantes Johnny Méndez y Tata Charbonier ha causado una polémica. Ya que pone entre dicho hasta qué punto un representante gubernamental puede fomentar una campaña evangelizadora dentro de su posición política.  En casos más recientes se ha observado la censura a la tirilla cómica de Pepito, por esta alegadamente ofender a la representante Charbonier. Aunque las expresiones de Pepito no represan una crítica a las agendas progresistas sobre la promoción de un Estado teocrático, abre paso a un cuestionamiento- ¿Hasta qué punto dichas agendas permiten la libertad de expresión de los individuos? – sabemos de antemano que los Estados Teocráticos en el medio oriente promueven una agenda censura contra todos aquellos que se expresen opositoramente al gobierno establecido y las leyes del Corán.  Entonces, ¿lo mismo puede ocurrir en Puerto Rico desde un plano cristianizado?

        Responder a esa pregunta posee sus incertidumbres. Si nos remontamos al periodo inquisitorial podemos observar los procesos inhumanos a los cuales las personas eran sometidas. En especial las mujeres. Por lo tanto, de llevarse a cabo un Estado Teocrático avalado por el partido de turno en todo su apogeo, quizás podríamos observar lapidación de mujeres por ser infieles, exilios, entre otros. Pero claro está, los textos sagrados se interpretan a favor de los intereses de los que poseen posicionamiento de poder dentro del conglomerado social. -por tanto, las interpretaciones bíblicas serán a favor de estos.

       Quizás el pitufo partido de turno no comprenda la complejidad y los problemas que causan las agendas progresistas evangelizadoras dentro del Estado y la sociedad en general. Pero, queda de la población defender los derechos establecidos desde un Estado democrático los cuales fomentan una libertad de expresión.  Y no permitir el sometimiento de un Estado Teocrático el cual disminuye las libertadas humanas, y las cohíbe de expresarse en plenitud. 







Breve análisis de Peter Sloterdijk en su escrito Rage and Time (Zorn und Zeit)
Por: Manuel Crespo. 

Me exigiste, caro Novato, que te escribiese acerca de la manera de dominar la ira, y creo que, no sin causa, temes muy principalmente a esta pasión, que es la más sombría y desenfrenada de todas. Las otras tienen sin duda algo de quietas y plácidas; pero esta es toda agitación, desenfreno en el resentimiento, sed de guerra, de sangre, de suplicios, arrebato de furores sobrehumanos, olvidándose de sí misma con tal de dañar a los demás, lanzándose en medio de las espadas, y ávida de venganzas que a su vez traen un vengador.
—Séneca, De la ira.

Peter Sloterdijk es un filósofo alemán contemporáneo que se destaca —erróneamente a mi parecer— por ser controversial. El texto Normas para el parque humano y la entrevista Controversial Philosopher Says Man And Machine Will Fuse Into One Being dan un atisbo de ello. Sin embargo, en el texto Rage and Time él hace un análisis psicopolítico de nuestra herencia occidental de la ira. Una de sus conclusiones preliminares es que contrario a lo que nos adoctrina la herencia humanista, nosotros somos incapaces de controlar la ira: la ira no es algo razonable. Especialmente esto es evidente en nuestra división política contemporánea, vista en todos los países de cultura occidental: la división provocada por los movimientos de izquierda y los radicales musulmanes —aunque debo destacar aquí, que para Sloterdijk, la orientación de los radicales musulmanes es predominantemente política y no religiosa, por lo cual no debe extrañar que para Sloderdijk sean un “potential successor to communism”, (pp. 220).
Los conceptos importantes de su texto son ira (menis) y thymos (que es un orgullo autoafirmativo). También hay un sustrato nietzscheano, dado que la ira y el thymos implica la existencia del resentimiento —este concepto es trabajado por Nietzsche en La genealogía de la moral. Sloterdijk explica que el thymos es un orgullo autoafirmativo, y este estaba presente en la antigüedad. La primera línea de la Ilíada dice: “Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles”. Con un lenguaje semejante a lo económico, Sloterdijk explica que las sociedades van guardando un banco de ira, lo cual se traduce en venganza. Para efectos del libro que estoy discutiendo —y a modo de simplificar sin perder la esencia— cada vez que se acumulaba la ira a un punto crítico, el paradigma daba un giro y formaba nuevos imaginarios en los cuales se apacigua la ira.  
En esta reseña me adentraré exclusivamente a un capítulo sobre la ira de Dios. Que el lector decida luego si quiere indagar más sobre este texto. Ahí el describe la historia judeocristiana desde la acumulación de ira —puesto de otra manera, la transformación de querencia de venganza, dicha desde la perspectiva religiosa como “justicia divina”. Primero había una ira antigua no-equitativa (justicia antigua), de origen judaico, dado que los castigos eran eternos. Luego esa ira es transformada al ojo por ojo, diente por diente (justicia igualitaria). Bajo esa perspectiva Dios es visto como un rey que tiene su reino.
No obstante, en el periodo post-exílico del judaísmo se puede observar, en los Salmos y el libro de Lamentaciones, una querencia de venganza, lo cual en lenguaje de Sloterdijk es una acumulación psicológica de resentimiento. Pero este banco de ira se colmaba rápidamente y esto provocó la creación de una nueva religión: el cristianismo. Aquí se podía, de alguna manera, apaciguar la querencia de venganza.
Más adelante nace en el cristianismo una visión apocalíptica en la cual ellos van a estar vivos para presenciar el fin del mundo, como quien ve un espectáculo en primera fila. Aquí la ira, una vez más, se ha acumulado demasiado (asimismo la querencia de venganza). Obviamente esto puede resultar conflictivo para una religión que predica la misericordia, por lo cual Pablo trata de justificar en Romanos, capítulo nueve, las razones por las cuales Dios es capaz de desplegar su ira.
Sin embargo, se renuncia a esa ira para la creación de un lugar particular: el infierno. Pero, al pasar los siglos, los cristianos se dan cuenta de que esta forma dicotómica de salvación es perjudicial. Ese castigo es muy severo y eterno, por lo que comienza la invención del purgatorio, que es una tercera vía. Esta vía, la cual genera inclusive un nuevo tipo de economía (las indulgencias), crea rebelión de esta tercera vía por parte de Martín Lutero y se crea la reforma protestante.
Sloterdijk arguye al final del capítulo The Wrathful God:
“After the return to modern times we perceive a sky darkened by thunderclouds. There is only one spot where it is torn open. There one can perceive the red star of the revolution in the East, which rushes anxiously across the short twentieth century”, (pp. 109).
Aunque no entraremos en las implicaciones seculares de la ira según Sloterdijk —algo que para él se observa políticamente, especialmente en la izquierda y más recientemente en las acciones de los extremistas islámicos—, sí resulta muy curioso ver que Sloterdijk hace un recuento histórico de las mutaciones que tiene el resentimiento desde la metafísica de Dios y su ira. En última instancia, para Sloterdijk estos intentos se secularizan. Por consiguiente, la ira es el móvil que hace capaz los movimientos revolucionarios —esto se observa, por ejemplo, cuando en la izquierda primero se hablaba de una revolución como algo instantáneo y que desembocaba en algún proyecto comunista, pero luego se hablaba sobre tener paciencia en la revolución, como quien reverbera la paciencia predicada para la “justicia” de Dios contra los impíos. Ergo, el concepto nietzscheano resentimiento sigue estando presente en todas estas formas de ira: el resentimiento es el sustrato que mantiene vigente la fórmula “ira más tiempo es igual a venganza”. Con este análisis se confirma que nuestra herencia humanista y nuestra pretensión de controlar la ira puede llegar a ser infructuoso, dado que la misma herencia religiosa occidental que promueve la tolerancia, la compasión y el amor fraterno está plagada de unas internalizaciones de la ira respecto al tiempo. En la tabla de abajo se muestra un resumen sobre la ira depurada por Sloterdijk.


Aunque también entra en otras cavilaciones, especialmente en la ira por parte de la izquierda política, creo que hasta aquí se puede degustar un poco de qué trata su trabajo filosófico.
Sin embargo, en la conclusión de su texto él ofrece sus propias indicaciones o soluciones al respecto:
“The following insight needs to be asserted like an axiom: under conditions of globalization no politics of balancing suffering on the large scale is possible that is built on holding past injustices against someone, no matter if it is codified by redemptive, social-messianic, or democratic-messianic ideologies.

“[…] Nietzsche was concerned about the replacement of the toxic figure of ‘vengeful humility’ with a form of intelligence that assures itself anew about its thymotic motives. It is obvious that without an open culture of ambition, this cannot be done. Such a culture would have to be post-monotheistic in the sense that it breaks open retributive metaphysics and its political reflexes with an appropriate level of thoroughness. The goal is a meritocracy, which balances, in an intercultural and transcultural way, an antiauthoritarian relaxed morality, on the one hand, and a distinctive normative consciousness and respect for inalienable personal rights, on the other. The adventure of morality takes place through the parallel program of elitist and egalitarian forces. Only within these parameters can a change of accent away from acquisition drives and towards giving virtues be conceived.”, (pp. 228-229).


Saturday, July 22, 2017

Breve reseña del libro El secreto mejor perdido
Por: Manuel Crespo
Este texto, escrito por el autodidacta y transdisciplinario Roberto Pérez Reyes (que cursó un bachillerato en Estudios Iberoamericanos de UPRA), es, a mi parecer, una contribución importante para la antropología. Su acercamiento epistemológico, antropológico, histórico, etimológico, simbólico y hermenéutico es muy original.
El libro, a modo general, esboza una concepción de lo indígena que no es mayoritaria en la academia, aunque a mi parecer cae dentro del universo de lo llamado por la academia postmoderno: figura parte de los muchos relatos que se pueden hacer, y en este caso, se hace desde el lado de un otro no viciado por la academia tradicional (aunque debo recalcar que aquí, a fin de cuentas, se intenta dar justicia a una historia no escrudiñada, y por ende se pinta una nueva gran historia, por lo que en sus entrañas a fin de cuentas no hay un algo postmoderno). Su estilo tiene el lenguaje del boricua andante, un lenguaje asequible a una mayoría que no domine una jerga academicista, pero a la misma vez tiene el rigor de un investigador competente.
Una de las tesis más importantes del texto es que el llamado “arte taíno” no es más que un entramado lingüístico y gráfico en donde se encuentra conocimiento científico. El investigador utiliza la astronomía y características simbólicas arquetípicas y su conexión con los símbolos indígenas para probar lo dicho. También, a través de un método deduccionista, hace algunas suposiciones y pruebas sobre varias características de lenguaje simbólico y gráfico que se encuentran no solamente en nuestros artefactos indígenas, sino en diferentes partes del mundo.
Me queda claro también que esta entrega es la primera de muchas. Si coincidimos en la conclusión de su hipótesis o no, estoy convencido de varias cosas:
1)      Sería bueno y necesario que estudiosos de otras partes del mundo analicen las conclusiones expuestas (especialmente personas con dominio del mayense, puesto que sería bueno para buscar más etimologías lingüísticas del proto-mayense expuesto en el texto) y
2)       La refinación de las interpretaciones expuestas en el texto sobre algunos arquetipos simbólicos.

Así que aquí espero una nueva entrega del investigador Roberto Pérez. Mientras tanto, ¡a seguir escrudiñando lo ya escrito! Abajo dejo algunas promociones de eventos venideros concernientes a la jornada indígena y el trabajo investigativo de Sr. Pérez.









Saturday, July 15, 2017

Sobre memes: el nuevo landscape político
Por: Manuel Alejandro Crespo
And those who were seen dancing were thought to be insane by those who could not hear the music.
Friedrich Nietzsche
Nuestra cultura contemporánea es influenciada masivamente por memes de internet. Este dato no debe ser sorpresivo, pero sí la rapidez en la cual se comparte información actualmente. Se genera un meme, se replica masivamente y puede convertirse en algo “viral”. Cuando se alude a “viral” es al proceso exponencial en el cual esa información se replica. Dos por dos son cuatro, por dos ocho, por dos dieciséis, por dos treinta y dos… así sucesivamente, y cuando se llega a veinte pasos exponenciales se sobrepasa el millón.
Por lo tanto, este tipo de cultura cibernética influencia la sociedad y política de un lugar. En Estados Unidos se puede observar la influencia de 4chan, grupos de Facebook y YouTube políticamente incorrectos en las elecciones de 2016. Su influencia promocionaba al candidato republicano Donald Trump y valores en contra del mainstream liberal de izquierda. Este efecto memético y no mainstream se pudo observar en la esfera pública cuando en septiembre la candidata Hillary Clinton tachó de racista al meme “Pepe” (y posteriormente fue tachado por el Anti-Defamation League como un meme que promovía el hate speech). La memética influenciaba y era influenciada por la mayoría silente, la cual tomó por sorpresa las elecciones de noviembre y, como consecuencia última, destruyó la mayoría de los pronósticos hechos por los medios de comunicación tradicional: no tomaron en cuenta la variable memética de las redes sociales y el internet en general. Recuerdo haber visto el programa Bayly en MegaTV y él estaba hablando de las encuestas y sus pronósticos. La mayoría predecían a Hillary y yo pensaba “¿tendrá efecto el poder memético de las redes? ¿La influencia casi silente de estos grupos cínicos tomará auge?”. Y ya sabemos los resultados.

En este nuevo landscape político es difícil manejar, pero más difícil es manejarlo sin saber el verdadero poder oculto de los memes. Los jóvenes millennials celebran el sincronismo, lo mítico y lo arquetípico. Se está comenzando a ver un pequeño giro en la forma de politiquear. Esto que he descrito grosso modo sobre Estados Unidos también se observa en Europa y en Cánada.


Friday, July 14, 2017

¿Pepito un mártir de la libre expresión?                                                                                            

Por: Jonathan Meléndez Maldonado, BA.



       De pequeño solía ir a casa de mi abuela a leer las tirillas cómicas del periódico. Ya fuese el Nuevo día o la primera hora, todo dependía que periódico abuela comprara. Recuerdo que de mis favoritas fue la de Pepito, ya que encontraba jocoso la manera que se narraba el chiste o la comedia. En muchos casos nunca comprendía la complejidad del mensaje que este transmitía a su audiencia. Claro era pequeño para ese entonces.
     Ya de adulto logre comprender el significado de los mensajes trivializados de esta tirilla cómica. Unos mensajes de los cuales apelaba a una opinión pública, brindando una crítica sobre aspectos de la cotidianidad del puertorriqueño en su diario vivir. A lo cual en aspecto novelístico resumía lo que acontecía en el país.  Desde la farándula hasta como el gobernador actuaba, era parte de sátira diaria que nos regalaba Pepito. Una sátira cuyo propósito en cierta manera era mostrarnos “lo ridículo” que en ocasiones nosotros los boricuas actuábamos o reaccionábamos respecto a un particular.



                                         
      Este pasado martes 11 de julio de 2017, la tirilla de pepito vio su fin con su sátira relacionada a la legisladora novoprogresista Tata Charbonier. En la cual la comparaba con un zafacón.  Esto desato un sin número de opiniones.  A lo cual el presidente de la cámara de representes Johnny Méndez sometió una carta a la editorial del Primera Hora, en la cual manifestaba que la tirilla era una que denigra a la mujer puertorriqueña.  A mi entender creo que ese no es el planteamiento buscaba mostrar “pepito” este pasado martes.   A modo de critica seria denunciar las acciones de la legisladora en contra de las minorías y la restricción de derechos para impulsar una teocracia a escondida dentro del sistema gubernamental. Aunque no es la primera vez que un político toma este tipo de acciones para promover su religión u dogma. Es necesario comprender la complejidad del asunto.



Sabemos que lo que va de año la legisladora ha sido una perseverante conservadora política. Lo cual es cuestión de perspectiva si el que hacer de sus acciones son unas positivas o unas negativas. Esto puede tornarse un poco problemático a la hora de ver claramente la situación real del pueblo, y ver a cada conciudadano como un ente que debe tener todos los derechos por ley y no ser prejuiciado por ser minoría.


Aunque la libertad de prensa ha sido un tema muy controversial en el Caribe y Puerto Rico. La censura a la cual se sometió Pepito fue una innecesaria por parte del cuerpo legislativo y el Primera Hora. ¿Qué esto le dice al pueblo de Puerto Rico? ¿Que no se puede manifestar? ¿Qué no puede opinar dentro de una presunta democracia?

Me resulta inaceptable la acción de censura y a la libertad de opinión de parte de los políticos de este país. Los cuales diariamente amedrentan contra los derechos civiles, la seguridad económica, la salud, y otros servicios esenciales del diario vivir.



Friday, July 7, 2017

Sobre arquetipos de superinteligencia: Dios, alienígenas y artilectos.
Por: Manuel Crespo Rodríguez                                                       7/7/2017

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Desde tiempos inmemoriales el hombre ha hecho mitos y arquetipos sobre la superinteligenica. Primero, con los dioses, y luego con un dios supremos. En la modernidad, estos imaginarios de superinteligencia han devenido en dos formas de pensarlo: por un lado, el tipo alienígena, cuyo dominio tecnológico y civilizatorio, hipotéticamente, nos supera por miles o millones de veces el nuestro. Por el otro, el “artilecto”, concepto ideado por Hugo de Garis que significa “artificial intellect”: el intelecto de la inteligencia artificial. En este breve ensayo pensaremos en voz alta sobre estos arquetipos de superinteligencia.

Es muy sabido que los dioses griegos no podían controlar el destino. Esto es evidente en La Ilíada, pues Zeus quería cambiar el devenir de la guerra entre los troyanos y aqueos a su favor, pero en última instancia no pudo. A medida en que las sociedades avanzaban e ideaban otros mitos y dioses, el judaísmo pudo crear un dios que simultáneamente trasciende todo lo conocido y es creador de todo lo conocido. Por consiguiente, es conocedor de todo. En el relato judeocristiano, este dios, Yahveh, intervenía en la vida de los descendientes de Abraham para llevarlos en el camino correcto, dando preceptos a seguir (i.e. en Éxodo, Levítico, Proverbios, Eclesiastés, Job y hasta en el Nuevo Testamento). Nos ofrecía el “know how” moral para sobrevivir, para darle orden al caos y sufrimiento.

Sin embargo, este paradigma de búsqueda de la Verdad nos lleva a la modernidad. Ahí nos encontramos frente a todo un cuerpo de conocimiento diferente al ético: el objetivo. Este es el conocimiento de las cosas, el conocimiento obtenido por el método científico. Con esta nueva forma de imaginar también llegan nuevas ideas a nuestra sociedad: la posible existencia de vida extraterrestre (un ejemplo que me llega al a memoria es el mártir Giordano Bruno, un filósofo medieval, quien creía en la existencia de infinitos mundos y existencia de vida extraterrestre en esos mundos). Este tipo de vida podría generar especies inteligentes que, de llegar a un periodo civilizatorio avanzado, serían capaces de conquistar el cosmos. Es aquí donde nos percatamos de un nuevo tipo de superinteligencia, esta vez posibilitada por el hipotético caso de un avance en la tecnología.

De este tipo de superinteligencia surge otra forma de imaginarla, una especie de tercera vía ideada por el avance de la computación: la de los artilectos. Estos seres, superiores de por sí a nosotros porque podrían superar su capacidad intelectual a nivel exponencial, serían capaces, en primer lugar, de extinguirnos, y, en segundo lugar, de conquistar el cosmos. Es el modo inverso de la inteligencia extraterrestre, pues es el imaginario de nuestro propio potencial de avance civilizatorio: la superinteligencia terrestre.

Estos tres arquetipos de superinteligencia tienen varios puntos en común:
1.      Son el resultado de una creación mítica y,
2.      No se ha podido probar la existencia de alguno de ellos.

Por lo tanto, estos arquetipos, ideados a través del tiempo, son ejercicios mentales que nos hacemos para imaginar el potencial de nuestro devenir ético y científico. ¿Debemos actuar de X o Y manera? ¿Debemos crear X o Y tecnología? Estos mitos y arquetipos nos ayudan a metaforizarlo. Aún en nuestros días, matizados por la objetividad y la modernidad, seguimos inventando ficciones en las que incorporamos los arquetipos que he mencionado… y seguimos experimentando, una y otra vez, mitos que nos ayudan a medir nuestras acciones.